Una epopeya histórica

El Arenas Club se proclamó campeón de liga y ascendió de manera brillante a Primera RFEF este domingo en Ipurua. Empujado por más de mil hinchas que se desplazaron hasta la localidad armera para dar el último aliento al histórico, los de Ibai Gómez consiguieron el punto que necesitaban para alzarse con el título.
Existen muchos tipos de camino para alcanzar gloria, pero habrá pocas ocasiones en las que se llegue a alcanzar la cima con tantos méritos como lo ha hecho el Arenas Club esta temporada. El boato, la púrpura, la condecoración y la felicitación será para el mejor equipo del campeonato. Lo ha demostrado con grandeza durante toda la liga, en el que tuvo todos los ingredientes que caracterizan las recetas de los equipos campeones: rachas triunfales, encadenación de muchas victorias consecutivas, una serie de derrotas que fortalecen al grupo, un pinchazo totalmente inesperado ante un equipo de abajo y una manera brillante de acabar la temporada. Todos juntos, han provocado el éxtasis general de una parroquia muy necesitada de alegrías, tras varios años de desazón, pesadumbre y tristeza deportiva.
Este equipo no se ha dejado atemorizar por ningún rival, por muy pudiente que fuese o pareciese. Ha derrumbado con una fuerza inusitada varios mitos como el que decía que no se podía jugar bien al futbol en Gobela, cimentando en su campo una de las claves del éxito. Los números como local son una enormidad. Ha sumado 13 victorias, 2 empates y 2 derrotas. Lo que se traduce en 41 puntos de 51 posibles.
Durante estas dos semanas, en las que el titulo estaba encaminado, pero no sentenciado, no ha habido grandilocuencias ni estridencias. Este grupo de jugadores procesa el juego de forma natural, sin complejos. Se saben competitivos, han creído a pies juntillas en el mensaje de su entrenador y han conseguido el trono. De la mano de Ibai Gómez se han agrupado en plenitud y armonía, con el colectivo como gran héroe. Ayudados por la confianza de todos los estamentos del club hacia el trabajo en el verde.
El domingo necesitaba un punto para campeonar y mostró todas las fortalezas que ha demostrado durante el curso. El partido comenzó con dos corners favorables al Eibar B y un disparo fuera de los locales. La primera llegada del histórico fue de Collado, que intentó percutir, pero no pudo llegar a encarar área rival. El partido era muy disputado, con mucha intensidad y movimiento en el centro del campo. En el minuto 23, Zabala centró con mucho peligro al área, pero un defensa local despejo con apuros. El Arenas empezaba a dominar.
Poco después, Collado cabeceó fuera por muy poco y a Zabaleta se la robaron en el último momento cuando iba a encarar a Ispizua. Justo después, llegó la ocasión más clara de la primera parte, cuando Galarza cabeceó de manera brillante un centro al área y obligó a Anartz a realizar un paradón. Zabala y Zabaleta, los dos bermeanos, volvieron a generar peligro en dos jugadas que no llegaron a fructificar. Así se llegó al descanso. Tras el paso por los vestuarios, el partido volvió a ser entretenido, con aproximaciones a ambas áreas. Seguin, que entró en la segunda parte estuvo a punto de llegar a un buen balón, pero el portero Ispizua atrapó el esférico.
Mediado el segundo acto, Anartz volvió a realizar un paradón muy similar al de la primera parte. Ya solamente falta esperar al pitido final del encuentro que provocó el delirio total en las gradas de Ipurua.
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